Sobre la sencillez, por San Francisco de Sales.

«No sé si me conocéis bien; pienso que sí, al menos conocéis mucho de mi corazón. No soy bastante
prudente, y es ésa una virtud que no amo demasiado. La quiero a la fuerza, porque es necesaria, o mejor, muy necesaria, y por esto voy de buena fe, apoyándome en la Providencia de Dios. No, realmente yo no soy sencillo, pero amo tanto la sencillez que me asombro. La verdad es que las pobres palomitas blancas son mucho más agradables que las serpientes; y, si quisiéramos unir las propiedades de ambas, por lo que a mí toca, yo no daría a la serpiente la sencillez de la paloma, porque no por ello dejaría de ser serpiente; pero con gusto daría la prudencia de la serpiente a la paloma, pues no dejaría de ser bella».


Tomado de:  En Las Fuentes de La Alegría

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