La cátedra de san Pedro - Comentario de Benedicto XVI, audiencia general 2006

"Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia... A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16, 18-19). Las tres metáforas que utiliza Jesús son en sí muy claras: Pedro será el cimiento de roca sobre el que se apoyará el edificio de la Iglesia; tendrá las llaves del reino de los cielos para abrir y cerrar a quien le parezca oportuno; por último, podrá atar o desatar, es decir, podrá decidir o prohibir lo que considere necesario para la vida de la Iglesia, que es y sigue siendo de Cristo. Siempre es la Iglesia de Cristo y no de Pedro. Así queda descrito con imágenes muy plásticas lo que la reflexión sucesiva calificará con el término: "primado de jurisdicción" Esta posición de preeminencia que Jesús quiso conferir a Pedro se constata también después de la resurrección: Jesús encarga a las mujeres que lleven el anuncio a Pedro (Mc 16,7)..., después, entre los Apóstoles, Pedro es el primer testigo de la aparición del Resucitado (Lc 24,34; 1Co 15,5)... Además, el hecho de que varios de los textos clave referidos a Pedro puedan enmarcarse en el contexto de la última Cena, en la que Cristo le confiere el ministerio de confirmar a los hermanos (cf. Lc 22, 31 s), muestra cómo el ministerio confiado a Pedro es uno de los elementos constitutivos de la Iglesia que nace del memorial pascual celebrado en la Eucaristía. En este contexto... indica también el sentido último de este primado: Pedro, para todos los tiempos, debe ser el custodio de la comunión con Cristo; debe guiar a la comunión con Cristo; debe cuidar de que la red no se rompa, a fin de que así perdure la comunión universal. La responsabilidad de Pedro consiste en garantizar así la comunión con Cristo con la caridad de Cristo, guiando a la realización de esta caridad en la vida diaria.

Audiencia general del 07/06/2006 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana rev.)
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San Pedro Damiáni - El monje itinerante... Todo obediencia abandona la soledad en pro de la reforma

San Pedro Damiáni, obispo y doctor de la Iglesia (1007-1072)

Al lado de san Romualdo, fundador de los camaldulenses, san Juan Gualberto, san Nilo y del monje Hildebrando, (futuro Gregorio VII) fue uno de los hombres más beneméritos e insignes de su tiempo. Pedro nació en Rávena en el año 1007 en una familia numerosa y pobre. Fue el hijo último; pronto quedó huérfano y al cargo de uno de sus hermanos mayores que lo trató con dureza extrema, casi como a un esclavo, teniéndolo descalzo y a medio cubrir con andrajos, encargado de cuidar de los animales de la granja. Visto en esa situación lo tomó otro hermano a su cuidado; era Damián, con corazón bueno; tan grande fue el cambio, que Pedro no olvidará el gesto y añadirá en adelante, como su segundo nombre, el de su hermano Damián.A la muerte de Landorfo lo eligieron abad. No dejó Regla escrita, pero sí quedó patente entre los monjes su espíritu: absoluto silencio, trabajo manual básico para vivir, mezcla de vida solitaria en celdas separadas y algunos actos comunes, mucha oración y abundante lectura espiritual. Fundó el monasterio de Nuestra Señora de Sitria y otros cuatro centros ermitaños más. La segunda parte de su vida está llena de encargos y legaciones apostólicas; los Papas recurren a él encomendándole asuntos que le llevaron a una actividad incesante para contribuir a mejorar la triste situación de la Iglesia del año 1044.En 1046, Pedro Damián asistió en Roma a la coronación de Enrique III, emperador del Sacro Imperio romano, que puso providencialmente término al actual estado de cosas. En 1047 está presente en el concilio de Letrán que promulgó ya varios decretos de reforma. Al regresar a Fonte-Avellana para recuperar su vida de penitencia y soledad es cuando se hace palpable la influencia de su espíritu y lo grande de su prestigio; escribió al Papa Clemente II para que dé impulso a la reforma, y escribe su libro Gomorriano o de los Incontinentes con el que anima a papas y dirigentes a poner remedio al mal.El Papa Esteban IX (1057-1058) lo nombró cardenal-obispo de Ostia (decano del sagrado colegio de cardenales) en 1057, a pesar de su resistencia; no tuvo el pobre Pedro Damián más remedio que ceder para no incurrir en la excomunión con que se le amenazó si osaba negarse una vez más. Prematuramente muere el Papa y se van al traste las esperanzas de reforma. Hay un intento de renuncia y de refugiarse en Fonte-Avellana, pero el papa Nicolás II, en 1059, lo hace legado para Milán; allí se soporta desde hace tiempo una desesperada situación por la simonía y la lujuria de los clérigos; convocó un sínodo y llegó a restablecerse el orden, terminando con el escándalo. El Papa Alejandro III (1061-1070) aprovechó su celo y servicios extraordinarios. Pedro Damián sacó abundantes escritos _irónicos, iracundos, anatematizantes y apocalípticos_ a la asamblea de Augsburgo para acabar con el cisma, porque hay antipapa. Otra legación, acompañada ahora por Hugón de Cluny, fue en 1063; debía intentar poner freno a Drogon, obispo de Maçon, y restablecer la justicia lesionada en la abadía de Bourgogne y otras cluniacenses como Limoges, San Marcial y Sauvigny.Se vio obligado a intervenir ante el joven rey Enrique IV en defensa de los derechos pontificios.No pretendía Pedro llevar una vida de incesante viajar. Pidió un descanso merecido al Papa Alejandro II y que se le aceptara la renuncia a todas sus dignidades; pero Hildebrando, que era cardenal desde que Gregorio VI echó mano de él para que le apoyase en la necesaria reforma.Pedro Damián acepta complacidísimo con tal de retirarse a Fonte-Avellana. En 1066 se le vio, por mandato de la Santa Sede, en Montecasino para solucionar el conflicto con los monjes de Vallehumbrosa. Se desplazó a Alemania porque Enrique IV intentaba su divorcio matrimonial y era preciso dejar claro ante el concilio los principios de moral cristiana. También fue preciso arrimar el hombro para reconciliar a su querida Rávena natal con el Papa, lo hizo como legado, en 1072. Precisamente cuando iba a dar cuentas a Roma de ésta última gestión se puso muy enfermo en Faenza, lo llevaron al monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles, donde murió el 21 de febrero de 1072.León XII le declaró doctor de la Iglesia y gracias a su vida ejemplar pudo ser el precursor de la gran reforma llamada gregoriana por llevarla a término feliz el Papa Gregorio VII, desde que lo elevaron a la sede de Pedro en 1073.El eficaz Pedro Damián, monje como el más enamorado del monacato, sirvió a la Iglesia intentando dar solución a los más enrevesados problemas. Es palpable que la inmensa mayoría de sus contemporáneos seglares no hubieran podido ni siquiera arañar lo que él realizó, aunque ello le llevara a tener que fastidiarse sin poder disfrutar de la soledad que por vocación le hubiera gustado tener
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De cómo conservar la santa tranquilidad de corazón - Los consejos de San Francisco de Sales

Para comprender el valor que San Francisco de Sales da a la paz, nos basta con leer estas líneas, que escribió a una de sus dirigidas:

«Vuestra querida alma va bien, puesto que desea avanzar en el santo amor de nuestro Señor... y como el amor sólo habita en la paz, tened mucho cuidado de conservar la santa tranquilidad de corazón que tantas veces os he recomendado. ¡Qué felices somos, querida Hermana, de tener contratiempos, penas y sinsabores! Porque son los caminos del cielo, con tal de que se los consagremos a Dios».

Pero para avanzar por estos «caminos del cielo», nosotros, que estamos pegados a la tierra, tenemos que practicar ciertas «virtudes pequeñas», propias de nuestra pequeñez, pues, como dice el refrán, a vendedor pobre, cesto pequeño'. Estas son las virtudes que se practican más bien bajando que subiendo, y por eso se adaptan mejor a nuestras piernas: la paciencia, el aguantar al prójimo, el servicio, la humildad, la dulzura, la afabilidad, la tolerancia de nuestra imperfección». Observemos que en esta lista, la paciencia está colocada en primer lugar; y todas las «pequeñas virtudes» que la acompañan, la suponen y se apoyan en ella. Tenemos, pues, que ejercitarnos en ser pacientes para conservar la paz entre la multitud de nuestros quehaceres.

Es un continuo martirio el de la multitud de ocupaciones. Así como las moscas molestan a los que viajan en verano mucho más que el propio viaje, la diversidad y multitud de asuntos son más molestos que los mismos asuntos.

«Tenéis mucha necesidad de paciencia, y espero que Dios os la concederá si se la pedís con constancia y os esforzáis por practicarla fielmente, preparándoos cada mañana mediante un punto especial de vuestra meditación y tomando con empeño el recordar este consejo a lo largo del día, tantas veces como se os haya olvidado».

Y continúa:

«No perdáis la menor ocasión de ejercitar la dulzura con todos».

Y es que la dulzura de corazón tiene que impregnar nuestra paciencia. Ésa es una de las más urgentes recomendaciones de san Francisco de Sales:

«Hay que ser animoso y perseverante en dulzura y paciencia», escribe.

«Cuidad mucho la dulzura. No os digo que améis lo que debéis amar porque sé que lo hacéis. Pero sí os digo que seáis equilibrada, paciente y dulce. Y que reprimáis las salidas de tono de vuestro carácter, demasiado vivo y ardiente»

También hay que dominar el carácter, para conseguir, al precio de un largo esfuerzo, la dulzura serena y apacible.En forma indirecta se dirige san Francisco de Sales a la abadesa de Port-Royal, Angélica Ar-nauld, cuando escribe:

«Su prontitud natural es la causa de todos sus males, porque ella misma estimula su vivacidad y ésta estimula su prontitud. Decidle de mi parte que su mayor cuidado ha de ponerlo en ser sencilla, dulce y tranquila, y para ello debe hacer todos sus actos exteriores con más sosiego: su porte, su paso, sus ademanes, sus manos e incluso su lengua y sus palabras. Y que no le choque no conseguirlo en un instante. Para domesticar a un caballo y que aprenda el paso y admita la brida y la montura, hacen falta años».

San Francisco de Sales sonríe ante nuestra impaciencia por alcanzar la perfección después de haber leído libros que nos animan a ello.«La Introducción a la vida devota es una obra muy agradable y muy indicada para vos, queridísima hija. Lo que os perturba es que querríais ser de golpe como ella enseña. Sin embargo, la misma Introducción os dice que ajustar vuestra vida a esas enseñanzas no es cosa de un día sino de toda nuestra vida, y que no nos asombremos en absoluto de las imperfecciones en que caigamos mientras estemos empeñados en esta empresa. Hija mía, la devoción no es algo que se consigue a fuerza de brazos; claro que hay que poner mucho esfuerzo, pero lo más importante depende de nuestra confianza en Dios; hay que esforzarse sencillamente pero con cuidado».

Sí, la confianza en Dios será la que siempre sostenga y fecunde nuestro esfuerzo sosegado y paciente. Y el Santo se llena de gozo cuando encuentra un alma «enteramente dedicada al amor de Dios», y la anima a cultivar el espíritu de dulzura, de suavidad y de paz.

«Mucho me contenta saber que vuestra alma está totalmente dedicada al amor de Dios y que deseáis avanzar en él poco a poco con toda clase de santos ejercicios. Pero os recomiendo, sobre todo, el de la santa dulzura y suavidad en las ocasiones que tantas veces os presenta esta vida. Permaneced tranquila y serena con nuestro Señor en vuestro corazón».

Para esto, la multitud de molestias y dificultades nos es muy provechosa, porque nos ejercita en soportar todo dulcemente, bajo la mirada de Dios y por amor a Él.

«La multitud de molestias que os proporcionan los quehaceres de vuestra casa... os servirán muchísimo para hacer virtuosa vuestra alma, si os esforzáis por sobrellevar todo con espíritu de dulzura, paciencia y mansedumbre. Que vuestro corazón esté bien preparado para todo esto y pensad a menudo que Dios os está mirando con ojos de amor cuando os acosan las dificultades y preocupaciones, para ver si las lleváis según su beneplácito. Por tanto, aprovechad bien esas ocasiones, practicando su amor; y si alguna vez os impacientáis, no os desaniméis, sino volveos inmediatamente a la dulzura. Bendecid a los que os afligen y Dios os bendecirá, mi querida hija».

Y si la prueba parece demasiado pesada y nuestra paciencia se acaba, contemplemos a Cristo en los sufrimientos de su vida mortal y sentiremos una gran paz.

«La verdad es, queridísima hija, que nada nos puede dar una tranquilidad más profunda en este mundo que contemplar a nuestro Señor en todos los sufrimientos que padeció desde su nacimientó hasta su muerte; veremos en ellos tantos desprecios, calumnias, pobreza e indigencia, humillaciones, penas, tormentos, desnudez, injurias y toda clase de amarguras, que en su comparación comprenderemos que hacemos mal en llamar aflicciones, penas y contradicciones a las pequeñas contrariedades que nos salen al paso, y que no hay motivo para desear la paciencia por tan poca cosa, ya que para sobrellevar todo lo que nos pasa bastaría un poco de moderación».
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San Gregorio Magno - Sobre el ayuno que debemos practicar

"El ayuno que agrada a Dios"
Comiendo la fruta del árbol prohibido, Adán transgredió los preceptos de vida (Gn 3,6). En cuanto a nosotros, reduciendo lo que comemos, en cuanto no es posible, nos levantaremos y recobraremos la alegría del Paraíso. Que nadie crea que esta abstinencia puede bastar. Por el profeta, Dios nos dice al respecto: "¿no sabéis cuál es el ayuno que me agrada? Comparte tu pan con el hambriento, alberga a los pobres sin techo, viste al que ves desnudo, no te desentiendas de los tuyos" (Is 58,5-7). Este es el ayuno que Dios aprueba: el que presenta sus manos llenas de limosnas, un corazón lleno de amor hacia los otros, un ayuno totalmente amasado por la bondad. Aquello de lo que te privas personalmente, dalo a otro. Así tu penitencia corporal contribuirá al mayor bienestar corporal de los que están necesitados. Comprende por otra parte este reproche del Señor por boca del profeta: "¿cuándo ayunasteis ó gemisteis, era por amor a mi? Cuando comíais y bebíais ¿no comíais y bebíais en provecho propio? "(Za 7,5-6) esto es comer y beber para sí mismo, no compartir con los pobres, los alimentos destinados a alimentar el cuerpo; son dones hechos por el Creador a la comunidad de los hombres. También es ayunar para sí mismo, el hecho de privarse por un tiempo, pero reservarse lo que se ha privado para consumirlo más tarde. "Santificad vuestro ayuno", dice el profeta (Jl 1,14)... ¡Qué cese la cólera; qué desaparezcan las disputas! La mortificación del cuerpo es vana, si el corazón no se impone una disciplina para refrenar sus deseos desordenados... El profeta dijo: "el día del ayuno hacéis vuestros negocios y apremiáis a vuestros servidores. Ayunáis para querellas y litigios y herís con furibundos puñetazos (Is 58,3-4)... En efecto sólo si perdonamos, Dios no nos devolverá nuestra propia injusticia.

Homilía sobre los evangelios, n° 16
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Benedicto XVI habla sobre su experiencia del Concilio Vaticano Segundo. "El Concilio de los Padres" vs "El Concilio de los Medios"

Via Rorate http://rorate-caeli.blogspot.com/2013/02/pope-offers-final-view-of-council.html
Quote from: Rorate's intro
In his address to the Roman clergy today, Pope Benedict XVI spoke of his experience of the Council. The official translation has not been made available, but Vatican Radio offers a commented translation, of which the most important part is undoubtedly its conclusion, in which the Pope compares the Council of the Fathers, and what actually reached the regular Catholic faithful, the "Council of the Media".....

Quote from: Pope Benedict XVI
There was the Council of the Fathers – the true Council – but there was also the Council of the media. It was almost a Council in and of itself, and the world perceived the Council through them, through the media. So the immediately efficiently Council that got thorough to the people, was that of the media, not that of the Fathers. And while the Council of the Fathers evolved within the faith, it was a Council of the faith that sought the intellect, that sought to understand and try to understand the signs of God at that moment, that tried to meet the challenge of God in this time to find the words for today and tomorrow. So while the whole council – as I said – moved within the faith, as fides quaerens intellectum, the Council of journalists did not, naturally, take place within the world of faith but within the categories of the media of today, that is outside of the faith, with different hermeneutics. It was a hermeneutic of politics.
The media saw the Council as a political struggle, a struggle for power between different currents within the Church. It was obvious that the media would take the side of whatever faction best suited their world. There were those who sought a decentralization of the Church, power for the bishops and then, through the Word for the "people of God", the power of the people, the laity. There was this triple issue: the power of the Pope, then transferred to the power of the bishops and then the power of all … popular sovereignty. Naturally they saw this as the part to be approved, to promulgate, to help.
This was the case for the liturgy: there was no interest in the liturgy as an act of faith, but as a something to be made understandable, similar to a community activity, something profane. And we know that there was a trend, which was also historically based, that said: "Sacredness is a pagan thing, possibly even from the Old Testament. In the New Testament the only important thing is that Christ died outside: that is, outside the gates, that is, in the secular world". Sacredness ended up as profanity even in worship: worship is not worship but an act that brings people together, communal participation and thus participation as activity. And these translations, trivializing the idea of the Council, were virulent in the practice of implementing the liturgical reform, born in a vision of the Council outside of its own key vision of faith. And it was so, also in the matter of Scripture: Scripture is a book, historical, to treat historically and nothing else, and so on.
And we know that this Council of the media was accessible to all. So, dominant, more efficient, this Council created many calamities, so many problems, so much misery, in reality: seminaries closed, convents closed, the liturgy was trivialized … and the true Council has struggled to materialize, to be realized: the virtual Council was stronger than the real Council. But the real strength of the Council was present and slowly it has emerged and is becoming the real power which is also true reform, true renewal of the Church.
It seems to me that 50 years after the Council, we see how this Virtual Council is breaking down, getting lost and the true Council is emerging with all its spiritual strength. And it is our task, in this Year of Faith, starting from this Year of Faith, to work so that the true Council with the power of the Holy Spirit is realized and Church is really renewed. We hope that the Lord will help us.
I, retired in prayer, will always be with you, and together we will move ahead with the Lord in certainty. The Lord is victorious! Thank you.







Auxilio de los cristianos...

En los patios de la Basílica Menor Don Bosco
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DE LA CUARESMA - Qué es? Para qué? Cómo? - Tomado del CATECISMO MAYOR Prescrito por San Pío X el 15 de julio de 1905 Edición de 1973

Lo fantástico del CATECISMO MAYOR:  Alto y claro el qué, para qué y cómo. El discípulo pregunta, el maestro responde. Les comparto el capítulo referente a la CUARESMA.

***

CAPITULO VI

DE LA CUARESMA

37. ¿Qué es la CUARESMA? - La Cuaresma es un tiempo de ayuno y penitencia instituido por la Iglesia por tradición apostólica.

38. ¿A qué fin ha sido instituida la Cuaresma? - La Cuaresma ha sido instituida:

1°, para darnos a entender la obligación que tenemos de hacer penitencia todo el tiempo de nuestra vida, de la cual, según los Santos Padres, es figura la Cuaresma;

2.°, para imitar en alguna manera el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo practicó en el desierto;

3.°, para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar santamente la Pascua.

39. ¿Por qué el primer día de Cuaresma se llama día de CENIZA? - El primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza porque en este día pone la Iglesia sobre la cabeza de los fieles la sagrada Ceniza.

40. ¿Por qué la Iglesia impone la sagrada Ceniza al principio de la Cuaresma? - La Iglesia, al principio de la Cuaresma, acostumbra poner la sagrada Ceniza para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo.

41. ¿Con qué disposiciones hemos de recibir la sagrada Ceniza? - Hemos de recibir la sagrada Ceniza con un corazón contrito y humillado, y con la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.

42. ¿Qué hemos de hacer para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia? - Para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, guardar exactamente el ayuno ,y la abstinencia y mortificarnos no sólo en las cosas ilícitas y peligrosas, sino también en cuanto podamos en las
lícitas, como sería moderándonos en las recreaciones; 2ª, darnos a la oración y hacer limosnas y otras obras de cristiana piedad con el prójimo más que de ordinario, 3ª, oír la palabra de Dios, no ya por costumbre o curiosidad, sino con deseo de poner en práctica las verdades que se oyen; 4ª, andar con solicitud en
prepararnos a la confesión para hacer más meritorio el ayuno y disponernos mejor a la Comunión pascual.

43. ¿En qué consisten el ayuno y la abstinencia? - El ayuno consiste en no hacer más que una sola comida al día, y la abstinencia en no tomar carne ni caldo de carne.

44. ¿Se prohíbe toda otra refección los días de ayuno, fuera de la única comida? - Los días de ayuno, la Iglesia permite una ligera refección a la noche, o hacia el mediodía si la comida única se traslada a la tarde, y además la parvedad por la mañana.

45. ¿Quiénes están obligados al ayuno y a la abstinencia? - Al ayuno están obligados todos los que sean mayores de edad, hasta que hayan cumplido sesenta años y no estén legítimamente impedidos, y a la abstinencia los que han cumplido catorce años y tienen uso de razón.

46. ¿Están exentos de toda mortificación los que no están obligados al ayuno? - Los que no están obligados al ayuno no están exentos de toda mortificación, porque ninguno está dispensado de la obligación general de hacer penitencia, y así deben los tales mortificarse en otras cosas según sus fuerzas.

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí"

De La Imitación de Cristo...

A veces nos damos cuenta de nuestra gran ceguera. Obramos mal y presentamos mil excusas. A menudo nos mueven las pasiones e intentamos hacer pasar nuestro actuar por obra de buen celo. Corregimos las pequeñas faltas de los demás y nos permitimos caer en faltas grandes. Estamos pronto para juzgar y condenar los yerros de los otros pero no tenemos cuidado en no serles molestos. El que se juzgara a si mismo con rectitud no tendría ya coraje para juzgar severamente a los demás.
Un cristiano presta atención a su propia vida ante todo, y el que vigila sus propias acciones se guarda bien de criticar la conducta de los demás. No serás nunca hombre interior mientras no te esfuerces a guardar silencio acerca de los asuntos de tu prójimo para ocuparte principalmente de ti mismo... Aquel que ama a Dios no se fija en lo que está por debajo de Dios, porque sólo Dios, eterno, inmenso, colma todo, es amparo del alma y alegría verdadera del corazón...
Descansarás plácidamente, si tu corazón no te reprende. No te alegres sino cuando obrares bien. Los malos nunca tienen alegría verdadera ni sienten paz interior; porque dice el Señor: No tienen paz los malos. (Is 57,21)... Fácilmente estará contento y sosegado el que tiene la conciencia limpia. No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien. Lo que eres, eso eres; y por más que te estimen los hombres, no puedes ser, ante Dios, más grande de lo que eres. Si miras lo que eres dentro de ti, no tendrás cuidado de lo que de ti hablen los hombres. El hombre ve lo de fuera, mas Dios ve el corazón. (1Sam 16,7).     

Libro II, cap. 5-6
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Catholics and Sex - Los católicos y el sexo

Cápsula de 5 minutos, mordaz y acertiva.  Vale la pena.

Dear Friend in Christ,

Too many people looking for love in all the WRONG places.
Please watch this episode of the Vortex and pass it to your family and friends.
GOD Bless you and your loved ones,

Michael Voris
~senior executive producer at ChurchMilitant.TV


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Oh buen Jesús...

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San León Magno - "Y cuantos le tocaron quedaron salvados"

La pequeñez humana fue asumida por la grandeza de Dios, nuestra debilidad por su fuerza, nuestra condición mortal por la inmortalidad. Para pagar la deuda de nuestra condición humana, la naturaleza inmutable de Dios se unió a nuestra naturaleza expuesta al sufrimiento. Así, para curarnos mejor, "el único mediador entre Dios y los hombres, el hombre Jesús (1Tim 2,5) debía, por una parte, poder morir, y por otra, ser inmortal.
Tomó la condición de esclavo, pero libre de la sordidez del pecado, ennobleciendo nuestra humanidad sin mermar su divinidad, porque aquel anonadamiento (Flp. 2,7), suyo por el cual, él, que era invisible, se hizo visible, y él, que es el Creador y Señor de todas las cosas, quiso ser uno más entre los mortales fue una dignación de su misericordia, no una falta de poder... En un nuevo orden de cosas... el que era inaccesible a nuestra mente quiso hacerse accesible el que existía antes del tiempo empezó a existir en el tiempo, el Señor de todo el universo, velando la inmensidad de su majestad, asume la condición de esclavo (Flp. 2,7), el Dios impasible e inmortal se digna hacerse hombre pasible y sujeto a las leyes de la muerte. La misma y única persona, no nos cansaremos de repetirlo, es verdaderamente Hijo de Dios y verdaderamente hijo del hombre.   

Carta 28 a Flavio 3-4; PL 54, 763-767 (trad. breviario 25/03)
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