Como el grano de mostaza...

San Pedro Crisólogo "Extiende ramas largas, donde las aves del cielo a tu sombra, pueden hacer su nido"

Hermanos, habéis aprendido cómo el Reino de los cielos, con toda su grandeza, se compara a un grano de mostaza… Cristo es el Reino. A manera de una semilla de mostaza, ha sido sembrado en un jardín, el cuerpo de la Virgen. Creció y llegó a ser el árbol de la cruz que cubre la tierra entera… Cristo es rey, porque es el principio de toda autoridad. Cristo es el Reino, porque en él reside toda la gloria de su reino… Y Cristo es el hombre, porque el hombre total es renovado en Él. Cristo es el grano de mostaza, el instrumento en el que Dios se inserta para hacer descender toda su grandeza en la pequeñez del hombre. Él mismo se hizo un hombre cualquiera para renovar al hombre. Siendo hombre, recibió el grano de mostaza que es el Reino de Dios… Aunque como Dios, la poseía desde siempre. Echó la semilla en su jardín… El jardín es esta tierra cultivada que se extendió en el mundo entero, labrado por el arado de la Buena Noticia, cercado por los límites de la sabiduría; los apóstoles trabajaron duro para arrancar todas las malas hierbas. Nos complacemos en contemplar allí los jóvenes retoños de los creyentes, las azucenas de las vírgenes y los rosas de los mártires; flores que dan allí siempre su perfume. Cristo pues sembró la semilla de mostaza en su jardín. Echó raíces cuando les prometió su Reino a los patriarcas, germinó con los profetas, creció con los apóstoles, y se hizo un árbol inmenso que extiende sus ramas innumerables sobre la Iglesia, y le prodiga sus dones… Toma las alas de plata de la paloma de las que habla el profeta (Sal. 67,14)… Despega para gozar de un descanso infinito, libre de la red del cazador (Sal. 90,3), entre tantas frondosidades magníficas. Sé fuerte para despegar así, y vete a vivir con seguridad a esta morada. Sermón 98 ; CCL 24A, 602

Cultivar nuestras almas...

San Cesareo de Arlés "Produjeron treinte, sesenta, ciento para uno"

Hermanos queridos, cuando os exponemos algo útil para vuestras almas, que nadie trate de excusarse diciendo: " no tengo tiempo para leer, por eso no puedo conocer los mandos de Dios ni observarlos "… Abandonemos las vanas habladurías y las bromas mordaces, y veamos si no nos queda tiempo para dedicar a la lectura de la Escritura santa… ¿Cuándo las noches son más largas, habrá alguien capaz de dormir tanto que no pueda leer personalmente o escuchar a otro a leer la Escritura?... Porque la luz del alma y su alimento eterno no son nada más que la Palabra de Dios, sin la cual el corazón no puede vivir ni ver… El cuidado de nuestra alma es muy semejante al cultivo de la tierra. Lo mismo que en una tierra cultivada arrancamos por un lado y extirpamos por otro hasta la raíz para sembrar el buen grano, debemos hacer lo mismo en nuestra alma: arrancar lo que es malo y plantar lo que es bueno; extirpar lo que es perjudicial, incorporar lo que es útil; desarraigar el orgullo y plantar la humildad; echar la avaricia y guardar la misericordia; despreciar la impureza y gustar la castidad… En efecto sabéis cómo se cultiva la tierra. En primer lugar arrancamos las zarzas, echamos las piedras bien lejos, luego aramos la tierra, empezamos de nuevo una segunda vez, una tercera, y por fin sembramos. De igual manera en nuestra alma: en primer lugar, desarraiguamos las zarzas, es decir los malos pensamientos; luego quitamos las piedras, es decir toda malicia y dureza. En fin labremos nuestro corazón con el arado del Evangelio y el hierro de la cruz, trabajémoslo por la penitencia y la limosna, por la caridad preparémoslo para la semilla del Señor, con el fin de que pueda recibir con alegría la semilla de la palabra divina y producir no sólo treinta, sino que sesenta y cien veces su fruto.

Sermones al pueblo, n°6 passim; SC 175

Aquella Hermosa Nube - Aquella Hermosa Nube es María Santísima...

Una pieza realmente hermosa, ideal para esta temporada, "María es la blanca nube que esconde al Salvador".

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Aquella Hermosa Nube
José De Loaysa Y Agurto ? (C. 1625 - 1695)
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Historia De La Música De Santa Fé De Bogotá 1538 - 1938
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