Beato Guerrico de Igny (c. 1080-1157), abad cisterciense 2º sermón para la Natividad de María

 «María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo»    

Hoy, celebramos el nacimiento de la bienaventurada Virgen María de quien ha nacido el  que es la vida de todos. Hoy ha nacido la Virgen de quien ha querido nacer el que es la salvación de todos, a fin de dar a aquellos que nacieran para morir, poder renacer a la vida. Hoy ha nacido nuestra nueva madre, la que ha aniquilado la maldición de Eva, nuestra primera madre; así, por ella, heredamos ahora la bendición los que por nuestra primera madre, nacimos bajo a maldición. Sí, ella es verdaderamente una madre nueva, la que ha rejuvenecido a los hijos envejecidos, la que ha curado el mal de un envejecimiento hereditario, así como todas las demás formas de envejecimiento que se les habían añadido. Sí, ella es una nueva madre, ella que, permaneciendo virgen ha dado a luz un prodigio tan nuevo, ella que ha dado la vida a aquel que ha creado el mundo. [...]     ¡Qué novedad más maravillosa es esta virginidad fecunda! Pero todavía más maravillosa la novedad del fruto que ella da al mundo. [...] ¿Te preguntas cómo una virgen ha dado a luz al Salvador? Pues igual que la flor de la viña propaga su perfume. Mucho tiempo antes del nacimiento de María, el Espíritu que había de habitarla... dice en su nombre: «Igual que la viña, yo he producido un dulce olor» (Si 24,17 Vulg.) [...] Así como la flor no se altera por el hecho de propagar su perfume, así tampoco la pureza de María por haber dado fruto: el Salvador. [...]     Y para ti también, si guardas la castidad a la perfección, no tan sólo «tu carne florecerá de nuevo» (Sal 27,7) sino más aún, una santidad que viene de Dios se desarrollará sobre todo tu ser. Tu mirada ya no será desordenada ni extraviada, sino embellecida por el pudor [...]; toda tu persona estará adornada con las flores de la gracia de la pureza.